Tratamientos fitosanitarios en Fuengirola

Fitosanitarios

Nuestra empresa Plaguicosta, ubicada en la localidad malagueña de Fuengirola, cuenta con profesionales altamente cualificados en tratamientos fitosanitarios.

Este método sirve para controlar y acabar con las plagas y enfermedades de plantas ornamentales, las cuales producen diferentes tipos de alteraciones que pueden llegar a dificultar gravemente su desarrollo.

Asimismo, somos especialistas en tratamientos en palmeras y damos una garantía del 100% en nuestros trabajos. También realizamos todo tipo de podas.

Las plagas más habituales en España son:

Picudo rojo

El picudo rojo, o Rhynchophorus ferrugineus es un escarabajo originario del sureste de Asia, donde atacaba fundamentalmente a los cocoteros. Como consecuencia del comercio creciente de palmeras de gran porte, han aparecido brotes del mismo en distintos países: Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Omán, Irán, Egipto, Jordania, Israel, Palestina, España, Italia, Turquía, Grecia, Francia, Chipre, Siria, Marruecos, Portugal y EEUU.

El insecto pertenece al orden de los coleópteros (escarabajos) y a la familia de los curculiónidos (gorgojos), con un ciclo biológico que incluye cuatro estados: huevo, larva, pupa y adulto.

En su fase adulta, que es cuando usted normalmente podrá observarlo con más facilidad, presenta un cuerpo alargado y ovoide, de color marrón oxidado a negro, con las patas del mismo color del cuerpo. Tiene una longitud de 19 a 42 mm y una anchura de 8 a 16 mm. Presenta en su exterior unas manchas negras y circulares con distribución variable. El rostro es alargado y curvado hacia abajo, con una coloración de marrón oxidado a negro, y en su parte final tiene un penacho (una especie de morro) en el cual los machos tienen unas setas erectas (una especie de pelillo) que las hembras no poseen.

La hembra deposita sus huevos en orificios realizados con su rostro. Una sola hembra puede depositar hasta 500 huevos por puesta y repetirla hasta 4 veces en un año, dependiendo de la climatología de la zona. Los huevos presentan un color blanquecino-amarillento. Son lisos, brillantes, cilíndricos y redondeados en los extremos, siendo el extremo anterior levemente más estrecho. Las larvas llegan a tener una longitud en su último estadio de 36-47 mm y una anchura de 15 a 19 mm. Estas larvas, cuando alcanzan su última fase, fabrican un capullo de color marrón hecho con las fibras de la palmera, en el interior del cual se transforman en pupas y se acerca a la parte más externa del estípite, la corteza, para así facilitar la de los escarabajos adultos.

Es muy importante destacar que, aunque el picudo en fase adulta ataca a la palmera, lo más dañino y letal para las palmeras es el picudo en su fase de larva, ya que penetra en el tronco de la misma, comiéndose su interior y evitando que la palmera tenga una circulación interna normal. El picudo en fase adulta puede volar hasta 15 km para llegar a instalarse en una nueva palmera volando. Carece en las regiones mediterráneas de enemigos naturales que limiten su propagación.

En nuestra zona muestra especial predilección por la palmera canaria y la datilera, aunque también se han constatado casos de infestación de palmeras washingtonias. En nuestro clima, el picudo necesita de tres a cuatro meses para completar el ciclo de huevo a adulto, por lo que se pueden esperar al menos tres generaciones anuales. Dentro de una palmera se producen varias generaciones de picudo rojo, por lo que en cualquier época del año se pueden encontrar en la misma todas las formas descritas del insecto.

La palmeras más afectadas son las llamadas palmeras canarias (Phoenix canariensis), datos estadísticos de la Región de Murcia (España) han puesto de manifiesto que el 95,5 por ciento de las infestaciones fue a esta especie, y dentro de esta especie fundamentalmente a las palmeras macho en un 80% aproximadamente (García Lidón, 2008), mientras que el 4,1 por ciento afectó a la palmera datilera (Phoenix dactylifera) y se han comenzado a registrar ataques a palmera washingtonia (Washingtonia filifera), a la que recurre cuando ya no queda otra.

Síntomas:

Una palmera puede estar infestada por el picudo rojo y no mostrar ningún síntoma que lo manifieste durante varios meses, por ello no se puede asegurar que las palmeras aparentemente sanas en zonas de presencia constatada del insecto no contengan a su vez la plaga.

Visuales:

  • El primer síntoma visual de infección se observa cuando la palmera pierde su simetría. Es el primer síntoma evidente de que el picudo puede estar actuando.

  • Hojas externas caídas, con señales evidentes de desgarramientos a nivel de la inserción con el tronco.

  • Desplomado general de la corona de hojas.

  • Un aspecto ligeramente decaído de las hojas más tiernas del penacho central (palmito), que viran de color amarillo al pardo rojizo.

  • Orificios en el corte de las tábalas de la balona.

  • Restos de pupas (capullos o croquetas) entre tábalas y hojas.

  • Asimetría de la corona.

  • Hojas comidas.

  • En hojas en el suelo, producto de una poda: en el corte se observan galerías de 1-2 cm. producidas por larvas.


Sonoros:

  • Ruido producido por las larvas durante su alimentación.

Olfativos:

  • Olor producido por el tejido en fermentación debido a la alimentación de las larvas y la presencia de capullos vacíos tras la emersión de los adultos.

Todos estos síntomas, causados por larvas y adultos en su alimentación, se hacen patentes y visibles demasiado tarde, y cuando los primeros síntomas de infestación aparecen, son tan graves que es muy difícil salvar la vida de la palmera. Como casi en cualquier infección, una detección temprana es clave para el éxito del tratamiento.

Procesionaria del pino

La procesionaria del pino es la plaga más importante de los pinares mediterráneos. Debe su nombre de "Procesionaria" a que se desplaza en grupo de forma alineada, a modo de procesión. Esta produce importantes daños, especialmente en pinos: todas las especies de pinos pueden verse afectadas, pero las que más le gusta son el Pino laricio (Pinus nigra), el Pino canario (Pinus canariensis) y el Pino silvestre (Pinus sylvestris); aunque también ataca a Cedros y Abetos.

Como todos los lepidopteros tiene un desarrollo de tipo holometabólico, con fases de embrión (huevo), larva (oruga), pupa e imago(adulto/mariposa).

En verano aparecen las mariposas de procesionarias del pino se aparean y la hembra pone los huevos en las acículas de los árboles. Las orugas nacen a los 30 o 40 días de la puesta, es decir, entre mediados de septiembre y mediados de octubre. Desde el primer estadio las orugas construyen nidos o bolsones de seda que les sirven de refugio colectivo para pasar el invierno.

A partir del tercer estadio larvario las orugas construyen sobre los árboles unos bolsones mucho más densos y conspicuos, en los que pasarán el invierno. En ellos pasan los periodos diurnos y salen para alimentarse al atardecer.

En el quinto estadio larvario las orugas son tremendamente voraces. Tras alimentarse durante unos 30 días, entre febrero y abril, las orugas en esta última fase descienden al suelo desde los árboles, en características filas indias, se entierran en el suelo y es ahí donde pasan a la fase de pupa o crisálida.

En verano las crisálidas hacen eclosión, y surgen las mariposas cuyo periodo de vida es muy corto (entre uno y dos días), las cuales se aparean, comenzando de nuevo el ciclo.

Síntomas:

  • Mechones de acículas secas producidas por las orugas al roer las hojas en vez de comerlas completamente.

  • Bolsones de seda muy típicos en las copas a medida que avanza el invierno.

  • Orugas por troncos, ramas y suelo.


La procesionaria del pino produce dos tipos de daños:

  • Pérdida de acículas.

Las orugas se alimentan en invierno de las acículas de Pinos y Cedros, provocando que éstas se sequen y caigan. El daño más importante lo hacen desde el final del invierno hasta mitad de primavera, cuando las orugas son más grandes y voraces. La defoliación rara vez produce la muerte de los Pinos pero los debilita en gran medida, facilitando el ataque posterior de otras plagas. Los Pinos pequeños sí se pueden secar. En jardines, perjudica el aspecto estético.

  • Urticarias y alergias.

    Las orugas (fase de larva) están cubiertas de pelos urticantes que se desprenden y flotan en el aire, por lo que pueden provocar irritación en oídos, nariz y garganta en los seres humanos, así como intensas reacciones alérgicas. También afecta a los animales domésticos.

    En animales domésticos, son peligrosas las orugas de la Procesionaria del pino al chupar o tocar esta hilera en movimiento o a través de un nido que se haya caído, ya que contiene pelos urticantes. Síntomas: inflamación de labios, boca y cabeza en general. El animal intenta rascarse, babeando exageradamente.

    No acercarse a las orugas ni a los nidos, en el caso de que el nido este situado en un lugar frecuentado y no se pueda evitar, la destrucción del mismo la deberá realizar un profesional del tema, pues al moverlo, se desprenderán millones de tricomas.

    Los pelos brillantes de las larvas producen urticarias graves en la piel humana y con las orugas hay que tener un especial cuidado. Producen unos pelillos brillantes, blancos, que son urticantes. No hace falta tocar a la larva para que podamos tener problemas de ronchas, con sólo pasar por un pinar infectado pueden caernos pelillos encima y aparecerán las ronchas. Al contrario de lo que ocurre con otros tipos de toxicidad, el contacto reiterado no produce inmunidad, sino todo lo contrario. Cuanto más contacto se tiene más propensa se hace la persona a sufrir males más graves como dificultades respiratorias, llagas en las mucosas y otras patologías.

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